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  • Biodanza: Un sistema de educación para la salud

    Biodanza es un método para el autodescubrimiento. Permite explorar y activar recursos nuevos para resolver problemas viejos. Un modo agradable de ensayar y aprender formas
    de vinculación más enriquecedoras y gratificantes.

    Música, movimiento y “vivencias”, ayudan a la persona a ser más libre. No se trabaja sobre los conflictos, la emoción que emerge durante los ejercicios no es la fuerza “contra” alguien o algo, sino aceptación y transformación en autoafirmación, en conciencia del propio valor. Puede sentirse la propia fuerza como dignidad y belleza.

    La Biodanza va hacia el sol como las hojas de una planta se mueven hacia los rayos, para recibir más luz. El instrumento pedagógico de Biodanza es la vivencia. La palabra vivencia, implica un estado de integración mente-cuerpo, y una instancia vivida intensamente en el aquí y ahora. Las vivencias se entrelazan sin interrupción, sucediéndose con método, comprometiendo una tras otra, todas las funciones, formando junto a la música y el movimiento una verdadera disciplina.

    Mediante ejercicios específicos son evocadas emociones que provocan espontáneamente la producción de hormonas capaces de estimular el sistema neurovegetativo y de promover en el organismo, la capacidad de autorregulación, hoy a menudo comprometida por el estrés. En Biodanza elegimos la vida, trabajando día a día a favor de ella.

    Estela Piperno
    Prof y Didacta de Biodanza
    Biotipóloga
    Directora del Centro de Formación para la vida

  • Biotipología en lo cotidiano y en lo laboral

    Todos nosotros venimos de distintos caminos, que nos llevaron a vivir distintas experiencias, ver distintos paisajes, e incluso adoptar códigos y costumbres diversas. Modos de comer, idioma, actitudes. Más cada uno de nosotros lleva el misterio de la vida, la magnitud de la creación en cada cromosoma. Y esa fórmula genética con la que nacemos, imprime a nuestra vida ciertas cualidades únicas y propias, aunque con semejanzas no sólo con los otros seres humanos, sino con todo lo viviente. Eso es el biotipo individual, o tipo constitucional que confiere a nuestro rostro rasgos peculiares, más triangular, de formas rectas, ovalado o redondo. La tendencia a la delgadez o a una contextura más robusta, el tono muscular, ya sea hipertónico o hipotónico, que va a expresar una tendencia más o menos activa. Somos un todo y así como hoy la ciencia reconoce y demuestra la posibilidad diagnóstica por el iris, también cada parte del cuerpo, como un holograma contiene y expresa la totalidad. Este concepto nos permite ir comprendiendo que la Biotipología no trata de encasillar, sino de comprender la maravilla de la complejidad del ser humano, comenzando por lo más fácilmente observable que es su manifestación física. Desde Hipócrates 466ac, hasta hoy con la moderna endocrinología, y los aportes de la neurociencia, se va profundizando e investigando con más precisión conocimientos que en un principio fueron empíricos.

    Ventajas de la Biotipología en el quehacer humano
    Conocerse y conocer al otro para comprender, aceptar y amar, ayudando a crecer y desarrollar sus potenciales con profundo respeto por su identidad, única e irrepetible. Buscar soluciones para resolver problemas concretos. Conocer para comprender, aceptar y ayudar a crecer. La información ayuda a conocer y comprender, especialmente si el método se basa en experiencias y vivencias, que permiten que la información cumpla su objetivo siendo transformadora, pues al informar, da nueva forma. No se trata sólo del acopio de datos de manera enciclopédica. Se trata de una educación biocéntrica, transformadora y vivencial, cuyo eje es el cuidado de la vida, generando vida y preservando la existente.

    BTL (Biotipología) en Selección de Personal y RRHH
    BTL aporta una herramienta fiable para conocer el tipo constitucional y poder captar con inmediatez las características individuales, mediante la observación de los rasgos físicos y
    comportamentales.
    Optimizar y agilizar la selección, disminuyendo los riesgos , en lo que hace a adecuación al cargo y enfermedades laborales. Abrir la oportunidad de desarrollo de potenciales, pues
    un ámbito laboral adecuado al postulante, aumenta la satisfacción del cliente interno y permite a la empresa un mayor aprovechamiento de los recursos humanos con que cuenta. Esta es la posibilidad que nos abre saber Biotipología.

    Estela Piperno
    Biotipóloga

  • Biodanza: Una invitación a vivir

    Vivir, aprender, amar, crecer, van juntos.

    Aprender; no importa el tiempo espantoso que nos toque vivir. Crisis económicas, enfermedades, pérdidas. Siempre hay algo que se puede hacer, siempre hay algo que se puede aprender. La aceptación aparece como una ley fundamental del crecimiento personal. Consiste en ver algo tal como es, sin juicio de valor.

    No es aprobar, consentir, sancionar o acordar. No es defender, apoyar, cultivar o gustar de lo que es. Es aceptar que esto es así. Yo existo, estoy aquí, hago mi vida y nadie la vive por mí. Nadie puede sufrir mi no ser como lo sufro yo. Cada mañana debo decidir levantarme de la cama y vivir. Desarrollar una nueva responsabilidad: la de tratarnos con amor y responder hábilmente a la vida.

    Saint Exupery decía “Tal vez el amor sea el proceso por el cual te conduzca delicadamente de regreso a ti mismo”.

    Tratarnos con compasión y respeto, como alguien que nos ama incondicionalmente. Ante las autocríticas que suelen desencadenar las frustraciones o lo que comúnmente llamamos fracasos, propongo una simple pregunta-¿cuándo fue que no me amé? Otros pueden ayudarnos a potenciar nuestro amor incondicional, y es el grupo.

    Biodanza no se trabaja en forma individual, es el grupo el que crea el ámbito propicio y nutritivo para el gran reencuentro integrador. Vivir aunque sea unas horas esa realidad afectiva y sensible que surge de la combinación del encuentro, la música y el movimiento, impulsa a muchas personas a recuperar el coraje y enamorarse de la vida.

    Hasta el sistema inmunológico a veces se despierta y dice- Ah, vale la pena vivir, porqué no me avisaste antes? Esa es la potente invitación de Biodanza, que es Ciencia, Arte, Amor.

    Estela Piperno

  • Carta de la escuela de Carlos Paz a la escuela de Concepción

    Queridos hermanos en la danza y en la vida de Concepción, Queridos Marta y Francisco, y cada uno de ustedes.

    Es hoy un día especial en el que, varios de ustedes completan la primera parte de la formación como facilitadores de Biodanza, porque la que llamo segunda parte es de aprendizaje permanente y sin nueva titulación.

    Han sido guiados y acompañados amorosamente por dos seres de Luz, como son los directores de su escuela. Íntegros, inteligentes, amorosos, cuidadosos y responsables, mucho más allá de lo que puedan imaginar.

    Me honra su amistad y encuentro que su profesión y misión se fusionan en un accionar fértil y coherente. A los nuevos profesores, les pregunto: Qué clase de clase quieren ofrecer?

    Clase refiere sencillamente a una multitud reunida, a un conglomerado de personas agrupadas sin identidad personal, como cuando decimos “clase social”. Podemos también asociar la palabra clase a clásico, que implica un ser digno de imitarse, una figura principal.

    Biodanza no es afín a clase, como grupo sin identidad, ya que potencia lo que cada uno es permitiéndole manifestar la riqueza de sus potencialidades.

    Tampoco propone imitar a nadie sino vivir la propia vida, construyendo creativamente su camino existencial. Hay otra posibilidad de pensarlo. Ir a la palabra clase encerrada en la raíz hebraica cal o col, con el significado de voz, llamado, sonido.

    Tal vez pase por ahí, no por convocar multitudes o por querer convertirnos en modelos a seguir, sino en procurar que cada clase sea un “llamado”. Un llamado a la vida, un llamado al corazón para que se abra, y a la consciencia para que se expanda.

    Hoy más que nunca la humanidad necesita despertar del letargo. Erich From escribió en el siglo pasado: “En el siglo XIX el problema era que Dios estaba muerto, en el siglo XX el problema es que el que está muerto es el hombre”. Y dice Marcelo Polakoff, son éstas, épocas complicadas, que hacen pensar que al final de esta centuria haya un doble asesinato: un
    siglo sin humanos y sin Dios.

    Cuánto por hacer, facilitadores de Biodanza, facilitadores de vida!!! Llevar a cada región, a cada pueblo, a cada ciudad el conforto de una mirada, la tibieza de un abrazo, el mensaje solidario de una ronda…

    Hemos heredado y vivimos en un sistema construido contra el ser humano, porque está fundado en el egoísmo, la especulación y la usura por eso, tarde o temprano tiene que caer, por eso necesitamos ir construyendo bases vitales, semillas comunitarias organizadas desde el amor, el respeto y la piedad por el prójimo. La violencia pone distancias, abre desconfianzas, miramos al extraño y hasta al vecino con recelo. Esta división nos hace fácilmente gobernables. Pero aparecemos nosotros, facilitadores de biodanza, con algunas músicas seleccionadas,
    sabios ejercicios y propuestas de encuentro y el fenómeno social de solidaridad vuelve a renacer.

    Queridos y queridas colegas: Han sintetizado en la elección de esta formación muchos valores esenciales para la vida. Les queda aplicarlo con entrega, dedicación y humildad sembrando en el mundo semillas de paz.

    Los amo, les deseo sabiduría, plenitud y realización. Los abrazo intensamente desde Carlos Paz

    Estela Piperno

  • ¿Sabemos recibir el Amor?

    Desde el ámbito de la familia nos acostumbramos tempranamente a recibir determinado tipo
    de estímulos, llegando a creer que son únicos.

    Si la educación recibida fue restrictiva en la expresión de los afectos, con pocas caricias, tanto
    físicas como verbales, y además papá y mamá señalaban los errores con énfasis, pero sin poner el
    mismo énfasis ante los aciertos, se va creciendo con una vaga sensación de inadecuación
    personal, que lleva en la vida adulta a actuar de forma esquiva o inadecuada ante las expresiones
    de afecto o aprobación.

    Puede surgir así una tendencia a rodearse de personas exigentes y poco gratificantes en su modo
    de expresión, de las que siempre dicen lo que está mal, pero no lo que está bien, pues lo dan por
    sobreentendido.

    En otros casos, se busca intuitivamente una compensación, especialmente en el matrimonio, pero
    aun así puede persistir ese acostumbramiento de la infancia provocando situaciones frustrantes,
    con diálogos de este tipo. El marido le dice con entusiasmo a su mujer: -¡Qué bonita que estás! Y
    ella responde molesta: -¿Por qué me haces bromas?

    Rechaza así totalmente el estímulo positivo, perdiendo la oportunidad de gratificarse y provocando
    en su pareja una desagradable vivencia de inadecuación y rechazo.

    Lamentablemente si no se comprende lo perjudicial de estos diálogos, esta escena con algunos
    matices diferentes se repetirá hasta que la persona fastidiada y molesta dejará de decir lo positivo,
    dejará de “acariciar” y ella volverá a vivir una situación familiar que aunque frustrante y
    empobrecedora le resulta conocida.

    Existen muchas formas de rechazo ante una manifestación de afecto. Si una mujer, ante la llegada
    de su esposo desmoralizado, porque en el trabajo no le otorgaron el aumento que esperaba, le
    dice: -Te quiero mucho – y lo abraza; y él responde – Me lo decís porque te doy pena-… ha
    transformado una auténtica expresión de amor, en una caricia de lástima.
    A veces surgen incluso formas muy agresivas que descalifican, como la reacción desconfiada de
    un hombre ante un mino de su mujer: – Qué me vas a pedir?…

    Lamentablemente, estas conductas dañan la relación, ésta se resiente y lastima. Es conveniente
    entonces que reflexionemos, no sólo si damos amor y cómo lo damos, si no también si
    sabemos recibirlo. Muchas personas que se manejan como las de estos ejemplos, se justifican
    diciendo que no era su intensión rechazar el amor que se le estaba brindando, sus intenciones
    siempre fueron las mejores pero…como se ha dicho alguna vez “Las buenas intenciones que no
    se evidencian en la conducta son una caricatura de la virtud”.

    Si nos sentimos reflejados en alguna de estas conductas no convenientes, debemos tener claro
    que podemos modificarlas. Así como imperceptiblemente hemos aprendido a reaccionar
    negativamente, también podemos aprender a recibir caricias aceptándolas sin modificarlas,
    nutriéndonos de ellas, saciando como dijo el Dr. Eric Berne el hambre de caricias que todos
    tenemos desde el mismo momento del nacimiento. Es triste que algunas veces padezcamos
    hambre, cuando la fuente está colmada, y en lugar de servirnos la volcamos.

    Todo podemos aprenderlo, no sólo las caricias, artes o técnicas, también podemos aprender
    a aceptar el amor, sobretodo si no nos enquistamos en la creencia de que siempre fuimos
    así y aceptamos que fuimos así hasta que aprendimos a dejar de serlo.

    Estela Piperno
    Prof. Y Didacta en Biodanza. Biotipóloga.
    Directora del Centro de Formación para la Vida.